
En el corazón de la provincia de Anhui, al este de China, se encuentra un refugio de paz que parece haber sido pintado con tinta china sobre un lienzo de seda. La aldea antigua de Xidi (西递, Xīdì) es, junto a su vecina Hongcun, uno de los ejemplos más extraordinarios de la arquitectura rural de las dinastías Ming y Qing.

Su fama no solo reside en su belleza estética, sino en su excepcional estado de conservación, lo que le otorgó el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este rincón del mundo es un testimonio vivo de la prosperidad de los antiguos clanes comerciales de la región.

La historia de Xidi está íntimamente ligada a la familia Hu (胡, Hú). Sus antepasados se establecieron en este valle hace casi mil años, huyendo de las turbulencias políticas de la época. Con el tiempo, los miembros del clan se convirtieron en exitosos comerciantes que, a pesar de sus viajes por todo el país, regresaban a su hogar para construir residencias cada vez más elaboradas. El diseño de la aldea, con sus dos calles principales cruzadas por numerosos callejones estrechos, fue concebido para facilitar el flujo del agua y la armonía social, siguiendo principios que han perdurado durante siglos.

Para el viajero que busca una conexión genuina con la China imperial, Xidi es una parada imprescindible. A diferencia de las grandes metrópolis, aquí el tiempo se mide por el ritmo de los canales y la luz que cae sobre los grabados de las fachadas. Es un destino que permite entender la estructura familiar tradicional y la importancia de la educación y el comercio en la cultura china. Caminar por Xidi es como hojear un libro de historia donde cada puerta de entrada, adornada con intrincadas tallas, cuenta una leyenda de honor y éxito.

Su ubicación privilegiada la sitúa muy cerca de otros puntos de gran interés. Apenas a una hora de distancia se encuentran las majestuosas Montañas Amarillas (黄山, Huángshān), cuya silueta de granito y pinos centenarios ha inspirado a poetas y pintores durante milenios. Asimismo, la aldea de Hongcun (宏村, Hóngcūn) se halla a corta distancia, permitiendo comparar los distintos estilos de planificación hidráulica que hacían de estas poblaciones modelos de ingeniería avanzada para su época.

La vida cotidiana en Xidi sigue impregnada de costumbres locales. La gastronomía de la región, conocida como cocina de Anhui (徽菜, huīcài), destaca por el uso de ingredientes silvestres de las montañas y técnicas de estofado que resaltan sabores profundos. Es común ver a los habitantes locales secando verduras al sol o practicando la caligrafía en los patios abiertos de las casas. Durante las festividades, los rituales de respeto a los antepasados cobran un protagonismo especial, manteniendo vivo el legado espiritual del clan Hu.

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